Liebre de Candelabro
[Letra de "Liebre"]
[Verso: Luis Ayala y Javiera Donoso, Luis Ayala]
En mis sueños, tú eres una liebre blanca
Que huye a propósito
Es el peso de mi propio cuerpo
El que me impide seguirte
El paso y el ritmo
De mi corazón
Se apaga
Se apaga
(Se apaga)
[Interludio]
Miré por una cerradura
Sí, miré
Que digo, miré
Para salir de la duda miré
[Hablado: Luis Ayala]
El peso de estar vivo no se mide
Ni cae en una balanza, pero si cupiese
Si se pudiera calcular su peso de alguna forma
Yo estimo que sería de una, o dos, o trеs toneladas y media
O en caso contrario еstimo que ha de pesar lo mismo que una liebre adulta
Difuminando al trote el límite de lo tangible y lo voluble y lo volátil
Desplegando mediante la carrera y el desmedido afán por perseguir la vida
Los pliegues que ocultan las fisuras, en la piel de lo prosaico y lo proteico
Haciendo visible el pacto que da cuenta de la unanimidad de las cosas y a la vez
La suprema quietud en que las figuras toman distancia y se yuxtaponen
Y en la forma en que hoy me poso y me paro aquí a nombrar las cosas
Al testigo, como testigo y al oyente como el oyente, y al artista como el artista
Como cosas separadas, como cosas que se suman y como cosas que giran pesado
Y del mismo modo una misma lengua costura todas
Las cosas: a la piedra, el ave, a los días y las noches
Y por qué no guardar silencio
Sumir la presencia y que la materia se presente y diga su nombre
Sublimando la palabra dura en un ruido pausado
Lento, quieto, muerto
Y se me ocurre que podríamos levantar un huerto entre estos escombros
Que de los brotes en lo ruinoso nazca un idioma de los bichos
Y que dialogue con un idioma de las flores
Y que dialogue con un idioma de las luces
Y que dialogue con un idioma de los vientos
Y que dialogue con un idioma de las trampas
Y que dialogue con un idioma de los días, de la risa y de la arcada
Que se cruce con la lengua de los cementerios
Que habla por mí y que expresa que hay un entierro en mi memoria
Hay un entierro que se alarga en mi memoria
Hay un entierro que atraviesa todos los días de mi memoria
Y pese a todo yo no me siento parte de esta masa que
Me aprieta por las costillas y que dice mi nombre
Que sublima cuatro letras y me nombra a su antojo y lo repite y lo repite y lo repite
Hasta que mi persona pierde la relación que hay entre mi ser y mi firma
Y yo muerdo, masco, rompo este envoltorio
Esta máscara triste y corroída
Y yo rompo, pero nunca lo suficiente
Y establezco estas cláusulas indefinidamente tristes
Porque un sabor que tengo en el alma me deprime
Cosas que se escapan de mi manejo
En fin
[Final: Luis Ayala]
Y cuando muera -si es que algo llegase a quedar de mí- entiérrenme con mis peluches